No encontrarlas. Verlas ahí, delante, irreverentes; no atianar a unirlas con sentido. La punzada otra vez. Y la pizca de agua que desciende. Los ojos verdes.
Chasco.
No encontrarlas. Verlas ahí, delante, irreverentes; no atianar a unirlas con sentido. La punzada otra vez. Y la pizca de agua que desciende. Los ojos verdes.
Chasco.
Viladecans, 7/1/2011He subido la persiana y había niebla. Dos horas después, el sol le saca la lengua. Las gotas en los coches, como cercos, secas.
Me pido ese brío para mí también, como post-regalo de Reyes.
Como aquella lluvia. Que casi rompe el cristal. Barcelona (noviembre 2009)Se te ve. Casi ya no crees. Te vuelves como de seda y el verde se larga. Resbala.
Las letras te sobran. Y la curiosidad mató al gato, recuerda.
Bizkaia (abril 2010)
El deshielo otra vez y...
La cinta de Moebius.
Tijeras, sólo quiero unas tijeras.
Santa Pau, 18/8/2009, bodas de oro, Pau y Carmen.
El agua, que se va.
Y entender que, aunque parezca que tengamos, no tenemos nada.
La temporalidad y todo lo demás.
Que ya no están.
El yayo Pau y la yaya Carmen (14/10/2010 -Restaurante Txirimiri, BCN)
Entre mis recuerdos y la foto, han pasado más de 25 inviernos. Y ahí siguen. Ese día, de boda. La de mis tios, Jordi y Ana. Y la peque Mar, anillos en ristre. Risueños. Sumando los dos 168 años.
El consuelo, los hombros, la sonrisa siempre.
Y mis gracias. Al cubo.