Iconografía

jueves, 20 de enero de 2011

Sin palabras

Una noche cualquiera, a través de la ventana.

No encontrarlas. Verlas ahí, delante, irreverentes; no atianar a unirlas con sentido. La punzada otra vez. Y la pizca de agua que desciende. Los ojos verdes.

Chasco.

viernes, 7 de enero de 2011

Las nubes se levantan: que sí, que no...

Viladecans, 7/1/2011

He subido la persiana y había niebla. Dos horas después, el sol le saca la lengua. Las gotas en los coches, como cercos, secas.

Me pido ese brío para mí también, como post-regalo de Reyes.

martes, 28 de diciembre de 2010

Maraña que te enmarañarás

Como aquella lluvia. Que casi rompe el cristal. Barcelona (noviembre 2009)

Se te ve. Casi ya no crees. Te vuelves como de seda y el verde se larga. Resbala.

Las letras te sobran. Y la curiosidad mató al gato, recuerda.

¡Boba!, que tendrás que lamerte los arañazos tú sola .

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cíclico

Bizkaia (abril 2010)

Es sencillo: luego otra vez la primavera. Los pájaros y todo eso. Ah, ¡claro! Saludar al verano, descubrir pecas y aquella terraza ventosa que huele a café. Otoño, la calma . La nieve en las montañas. Nunca me gustó esquiar. Bueno, no aprendí.

El deshielo otra vez y...

La cinta de Moebius.

Tijeras, sólo quiero unas tijeras.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Otros ya lo dijeron

Santa Pau, 18/8/2009, bodas de oro, Pau y Carmen.

Esa flor instantánea

Miedo a perderse ambos,

vivir el uno sin el otro:
miedo a estar alejados
en el viento de la niebla,
en los pasos del día
en la luz del relámpago,
en cualquier parte. Miedo
que les hace abrazarse,
unirse en este aire
que ahora juntos respiran.
Y se buscan y se buscan
esa flor instantánea
que cuando se consigue
se deshace en un soplo
y hay que ir a encontrar otras
en el jardín umbrío.
Miedo; bendito miedo
que propicia el deseo
la agonía y el rapto,
de los que mueren juntos
y resucitan luego.
José Agustín Goytisolo

viernes, 3 de diciembre de 2010

Desmontando el entusiasmo (que no a Harry)

El agua, que se va.

Y entender que, aunque parezca que tengamos, no tenemos nada.

La temporalidad y todo lo demás.

Que ya no están.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Arruguillas, que no arrugas

El yayo Pau y la yaya Carmen (14/10/2010 -Restaurante Txirimiri, BCN)

La veo ágil, tranquila y llena, de regreso, con la bolsa del pan, un saco de magdalenas y la leche El Castillo de la "Juanita"; su piel de entonces, tersa, perfecta, brillante. Él, hundiendo las manos en el bol transparente de las albóndigas, con la camisa arremangada: huevo, el perejil, carne recién picada, el pan rallado. Yo al lado, pequeña aprendiz, con el pelo revuelto en una coleta altísima, la frente despejada, el chándal y el diente travieso, situando meticulosamente cada una de las bolas resultantes en hileras simétricas. Sentirse importante gracias a él, diminuta amasadora. Fines de semana emocionantes. Sesiones de peluquería con rulos colocados al tuntún, peinar sus canas con colonia, partidas de parchís eternas, leche fría con galletas, vueltas al ruedo en bicicleta, castillos de arena con agua de la fuente, toboganes en la plaza de Els Porxos, aprender a coser vistiendo a las muñecas, el delirio por envolver regalos y comprar papeles y etiquetas, los panellets y las bolitas de coco, la retahíla de canelones en Navidad. Divertirse con cualquier cosa.

Entre mis recuerdos y la foto, han pasado más de 25 inviernos. Y ahí siguen. Ese día, de boda. La de mis tios, Jordi y Ana. Y la peque Mar, anillos en ristre. Risueños. Sumando los dos 168 años.

El consuelo, los hombros, la sonrisa siempre.

Y mis gracias. Al cubo.