Iconografía
domingo, 13 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Estallido
Una flor de nieve
Aquellos pies se habían acostumbrado a dar zancadas amplias. Así, salir de los hoyos estaba chupado. Muchos días eran como aquellos. O como los otros. Ni agradables ni latosos. Diferentes, pero idénticos. Se empapaba bajo la lluvia, tenía la nariz helada o sudaba nada más salir de la ducha. No era feliz, pero tampoco una persona de temperamento taciturno. Sólo que nada le conmovía como antes. No era resignación, más bien un singular autoconvencimiento de que todo había ocurrido ya. Pero los giros fortuitos son como las flores de nieve. Plas! A dos mil metros, golpetazo y aparecen. De repente, todo estalla. El pulso vuelve a rozar los cien, los colores a multiplicarse.
El universo vuelve a ser extraordinario.
Ya lo disfruta.
Etiquetas:
alegría,
de milagros,
la vida misma,
toc toc toc: el corazón
lunes, 7 de junio de 2010
Rompiendo muros (con un par de narices)
Johnny Guitar o Hayden y la Crawford (1954)
Johnny: ¿A cuántos hombres has amado?
Vienna: A tantos como mujeres tú has olvidado.
Johnny: ¡No te vayas!
Vienna: No me he movido.
Johnny: Dime algo agradable.
Vienna: Claro. ¿Qué quieres que te diga?
Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo.
Vienna: Te he esperado todos estos años.
Johnny: Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto.
Vienna: Habría muerto si tú no hubieses vuelto.
Johnny: Dime que aún me quieres como yo te quiero.
Vienna: Aún te quiero como tú me quieres.
Johnny: Gracias (bebe).Muchas gracias.
Etiquetas:
instantes,
las otras palabras,
las pelis,
las perlas
domingo, 6 de junio de 2010
Lo que se ve (y lo que no)
Al observarle, uno no sabe muy bien si avanza o si desanda los pasos. Como equipaje, pocas veces se desprende de una especie de mampara inquebrantable. Parece que ni a martillazos se lograría romperla. De aspecto frío, casi rozando lo gélido. Impasible. Averiguar qué arquitectura conforma su formidable mente, es tarea titánica. Un reto salvaje. No revela afectos, ni ajenos ni propios. Como si no tuviera latidos y su corazón no bombease al ritmo habitual. Hay que ser paciente para digerirlo. Al principio puede ocasionar inquietud, pero uno pronto comprende que es inútil luchar contra titanes. Unirse al enemigo. Quererlo sin reparos. Lo cual no implica resignación. Él no entiende de conformismos. Más bien se trata de rastrear huecos que tal vez nadie antes se haya molestado en rescatar. Y descubrir prodigios. Tal vez todo sea por estar acostumbrado en exceso a gobernar el timón.
Pero... corazón coraza, que dijo el maestro.
Destrozar las rocas, cultivar la arena, llegar hasta el mar.
martes, 4 de mayo de 2010
Hoy, cincuenta (más siete)
Reserva de Urdaibai - Entre las playas de Laida y Laga
No quiero decirte nada, porque cada día te lo digo. Sólo acurrucarte y soplar las 57 velas juntas.
Y ver cómo aparecen surcos de alegría en las esquinas de tus ojos.
Y abrazarte, abrazarte mucho.
Etiquetas:
cumpleaños,
homenaje,
madre,
morriña,
toc toc toc: el corazón
domingo, 18 de abril de 2010
Hartarnos de txangurro
Puerto de Lekeitio (Bizkaia) - Abril 2010
Lo pensé en Lekeitio, mientras Carles se ponía las botas con una merluza rellena de txangurro. Viajes de ambas, pocos, contados. Ahora me vuelvo, lo pienso y (casi) me alegro. Porque entonces, cuando éramos tres, nada era azul, ni azulado ni azulete, más bien carmesí, corinto, grana, como esos pintalabios que me fascinan pero siempre acaban impolutos en mi neceser. Mejor no viajar con la pena a cuestas. Lastres, los justos. Recuerdo vuestras charlas sobre unas hipotéticas vacaciones. Al final, como cada año, agosto era la casa destartalada de Calaceite. Y tú, mustia. Mientras, la niña con coleta de las mil pecas, sonreía cada mañana en la arena de la Barceloneta, en la Plaza Real los domingos, en las meriendas del zoo, en las calles de Gràcia... al abrigo del yayo Pau. Te quedó Mallorca. Tan de las pelis de Ozores... ¡pero era tu ilusión! Jamás brazeaste en ella, pero yo tuve todo lo que quería. Y más. Entonces, nunca pude regalarte ese avión. Hoy, a un día de cumplirse cinco años sin ti, daría la mitad de mi vida por decidir qué bikinis metemos en la maleta. La otra mitad, por reírnos juntas en la isla que siempre imaginaste.
Y hartarnos de txangurro.
Pero ese, ya sería otro viaje.
Etiquetas:
equilibrios,
homenaje,
los colores,
para tragar saliva,
reflexiones,
toc toc toc: el corazón
domingo, 7 de febrero de 2010
Desde la ventana (de los dos)
Acostumbra a iluminar los momentos más vulgares del día. Pero ni lo intuye. De talante apacible, remolón y con un apego infinito a dormitar en cualquier sitio que le permita una posición horizontal. Si fuera un animal, sería un perro. Ella, un gata vivaracha. Tiene unos párpados que ya quisieran para sí los mejores dibujantes de personajes "manga": suaves, vastos, cónvacos, como si escondieran abismales secretos. Él piensa que sus ojos no hablan, por lo común de su tonalidad. Es lógico: no está al otro lado para cotejar lo que suscitan. Pero resplandecen en un santiamén y, con ellos, todo él. Las motivaciones, inagotables: en un abrazo de cíclope, zampando chucherías y palomitas a la par en el cine, sabiéndose invulnerable en la cancha, tumbado en el sofá mutilado con ella en sus huecos, entre sofritos varios, viéndola desaparecer por el pasillo en pijama, disfrutarla recién levantada (y su olor, dice); cuando logra desenredar un aplicativo de los suyos, ganándole a la PS3, con las galopadas de todas las peludas que corretean por casa, imaginándose padrazo de un ser diminuto, ideando rutas que algún día ambos surcarán, otras casas, el mar de los dos y la nieve de él; ver alegres a sus padres, recordar con sonrisa gigante la guerra de almohadas con sus hermanos, cotillear de fútbol con el yayo de ella; sus amigos: los mismos de cuando todos eran unos retacos, descubrir personas ajenas que ahora forman parte de su vida como Mar, los colegas del básket, los compañeros que ha ido dejando en algunos trabajos y los que desconoce todavía, pero aparecerán.
Y todo lo demás.
Es lo prodigioso de su alma: lo sencillo que es hacerle feliz.
Y que él haga lo recíproco en un plis-plas.
Y que a veces se me olvide agradecérselo.
Etiquetas:
Carles,
cosas bellas de otros,
homenaje,
las fotos,
los colores,
toc toc toc: el corazón
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
