
Palabras, casi rugidos de tanta alegría. Atisbar, a lo lejos, una retahíla de sollozos; hoy jeroglíficos opacos. Proseguir la senda y patear la vida a tu lado. Desabrochar carcajadas en cada zancada. Tiritar de risa a medianoche sin ton ni son.
Lamer tus lloros.
Hacerlos míos.