Los coscorrones y las coces, aunque no lo parezca, también molan.
Porque luego, cuando llega la recompensa por el trabajo bien hecho, uno los recuerda con sonrisilla tímida.
La mía, hoy, de par en par, con todos los brackets reluciendo.
Iconografía
jueves, 9 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Flashforward

Hubo un tiempo en que ambos se agazaparon dentro de una cáscara de nuez. Ella sólo asomaba la cabeza para intentar coger aire y despegar otra vez, con él de la mano. Pero pronto lo soltaba. No veía horizonte. Ni azules. Él le ofrecía abrazos. A ella ya no le servían. Él apartó la esperanza. Los besos se mustiaron.
Juntos, pero sólo fue quedando silencio.
Tiempo.
Búsqueda, dudas y caos.
No como entonces, ni mejor ni peor. Pensando en el ahora y el adelante.
Y volver a compartir, la vida.
Hoy ya lo sabe. Quiere volver a pisar ese asfalto de baldosas enormes: con nieve, más frío todavía que entonces, las medias de repuesto, el abrigo que entonces no se llevó, explicar a otros (más extranjeros todavía que uno mismo) cómo llegar a una estación, los cafés de medio litro, los donuts increíbles, el sushi barato, los perritos en Central Park, el agua de la duchas sin cal...
La ilusión retomada.
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toc toc toc: el corazón
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