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"Pero detrás de toda acción había una protesta, porque todo hacer significaba salir de para llegar a, o mover algo para que estuviera aquí y no allí, o entrar en esa casa en vez de no entrar o entrar en la de al lado, es decir que en todo acto había la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía y que era posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente. Creer que la acción podía colmar, o que la suma de las acciones podía realmente equivaler a una vida digna de este nombre, era una ilusión de moralista. Valía más renunciar, porque la renuncia a la acción era la protesta misma y no su máscara."
Rayuela, de Júlio Cortázar.
4 comentarios:
De ese libro me han hablado muy bien. lo leeré. ahora estoy con tokio blues, de haruki murakami...muy recomendable. Saludos!
Renuncia a toda acción, pero acuérdate de mi quietud, imperturbable, esperando el ocaso de tu cansacio inactivo. Cuidate, y cuida tus actos, no vaya a ser que procure salvarme ...
Rayuela es una sorpresa constante.
Lo lees años después y siempre es nuevo.
Saludos.
qué lindo encontrar otro cronopio atrapado en rayuela! julio nos dio un regalo infinito, casi el libro de arena de borges, pero muy planentero!
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